Cada vez estoy más enamorada de mi hombrecito de dos años. Y no es que sea un amor tipo Cupido, sino mas bien un cariño extremo, de esos que te llevan a tatuarte un corazón en el brazo con dos flechas sangrantes y con la original frase: "Amor de hijo". Afortunadamente tengo pánico a las agujas y me espanta la idea de que dentro de unos años, cuando mis tríceps parezcan alas de gallina vieja, mi bonito y súper hortera tatuaje solo diga "ajo" o, en el mejor de los casos "amijo".
- "Mírala que moderna con tatuaje", me dirán las abuelas mas envidiosillas, que a continuación añadirán: "si es que esas cosas no están hechas para la vejez".
- "No chochees tanto mujer. Vieja serás si así lo crees. Haz como yo y evoluciona. En lugar de arrugas tengo lindas marcas de expresión.¿Y te has fijado en mis brazos? Mis pequeñas aletas laterales paran a cualquier taxista que se precie. ¡Y que decir de mi tatuaje, al más puro estilo juvenil: fuera sílabas, abreviemos consonantes y vocales....AMIJO FOREVER".
(Que conste que estoy en contra de la mutilación del castellano. Con las patas colgando y los ojos al "virulé" me quedo cada vez que leo lindezas de este tipo:
- abia ido,
- se a comprado
- ayi kedams...
Solo puedo decir: Ke oror!! Me dele la bsta).
Mis patas han colgado de sillas muy diferentes; tan variadas como los despachos, oficinas y módulos que las acogían. Pero en cada uno de esos escenarios estaban ellos; los graciosos, los chisposos, los que te asombran con anécdotas que parecen irreales y consiguen que tus “patas” salten automáticamente sorprendidas de la silla. Gracias, compis, por compartir mis sueños, mis fantasías y alguna que otra penuria pasajera. Espero que la vida os depare muchos momentos de “patas colgando”.
viernes, 24 de agosto de 2012
lunes, 20 de agosto de 2012
La botella de coca-cola.
Hace años me encontraba bailoteando en una discoteca de Madrid cuando de repente... "¡Plás!" Sentí un golpe tremendo en la cabeza. Coincidía justo con el momento "meneíto" en el que tienes que bajar "suavessito" al suelo, así es que, nadie se dio cuenta de mi desdicha hasta que llegó la parte del "arriba,arriba,arribaaaa!!!" Lógicamente yo seguía en el suelo, retorciéndome de dolor y muerta de la vergüenza:
- "Mira que ponerme a bailar el meneíto, caerme esa botella de coca-cola que ahora rodaba junto a mi pie izquierdo y no romperse, ¿Cómo era posible?"
Las escenas siguientes pasaron tan rápido, que solo recuerdo estar fuera del local,custodiada por dos mastodontes mientras una chica muy simpática,con una descomunal "polla de plástico" en la cabeza me preguntaba si estaba bien.
- "Sí, gracias". Le respondí con una sonrisa mientras observaba el vaivén del "miembro" que adornaba su cabello.
La cosa es que ayer, durante una bonita velada con mis dos amores (el papi y el nene), otra botella de coca-cola se cruzó en mi camino. Esta vez no cayó de un segundo piso, sino de una mesa directa a mis pies. Con "las patas colgando" me quedé cuando vi que a esa distancia se hacía añicos. Tras comprobar que no había daños mayores, llamé al camarero y le dije:
- "perdona, se nos ha caído la botella de coca-cola".
A lo que mi hijo, que está aprendiendo a hablar, añadió:
- "mamá ha roto, ha roto mamá".
- "perdona, se nos ha caído la botella de coca-cola".
A lo que mi hijo, que está aprendiendo a hablar, añadió:
- "mamá ha roto, ha roto mamá".
lunes, 13 de agosto de 2012
Ser madre...Toda una aventura
Hace dos años comenzó la mayor
aventura de mi vida. Son de esas historias que van creciendo día a día y que no
dejan de sorprenderte; llena de alegrías, de penas, de desesperación, de
ataques de histeria, de risas que te dejan sin aliento…
¿Ser madre me ha convertido en mejor
persona? No lo sé, si acaso ha puesto a prueba mi paciencia (¡tengo más de la
pensaba!!!), mi capacidad de sacrificio y mis posibilidades para amar (cada
cariño es diferente pero irremplazable). Lo que sí me ha permitido esta nueva
etapa de mi vida es descubrir cosas tan sencillas como estas:
- Decir los buenos días siempre, siempre con una sonrisa… aunque te vaya la vida en ello porque tu cabeza va a estallar (de migraña, no penséis mal!)
- Hablar con calma, con ese tono entre niña tonta y princesa Disney que consigue domar a las fieras.
- Tomar aire antes de dejar escapar un grito que sólo conseguirá empeorar las cosas. “No lo sueltes, no lo sueltes”.
- Jugar a los coches y ponerles voz de pitufinos: “¡Hola Rayo, soy Mate! ¿Nos vamos a dar una vuelta?”
- Imitar a todos los animales, a los que existen y a los que se han extinguido como los dinosaurios… (Reconozco que algunos como el elefante se me resisten).
- Sentarme en una alfombra sin prisas, solo por el placer de hacer compañía a quien me ha cogido de la mano y me ha dicho: “a bugáaaa mamá”.
- Dar besos a cada instante y parar cuando una vocecilla dice: “vaaale mamáaaa, vaaaale”. (Todavía no sabe llamarme pesada).
- Enseñar la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. (Esta es la parte más complicada).
- Dejar de preguntarme si soy buena o mala madre, cuando das el 100% no hay interrogantes que valgan, ni dudas posibles.
- Apreciar un beso chiquitín y un abrazo al cuello dado con tanta fuerza que llega a despeinarte.
- Quedarme despeinada porque así mantengo un poquito más el recuerdo de ese abrazo.
- Oler con gusto unos piececillos que mantienen la esencia del que se ha tirado todo el día correteando. Olerlos y decirle: “puffff…. ¡Cómo huelen!...” y escucharle soltar una carcajada, mientras ves que te los vuelve a colocar en la cara… (estos niños…)
“Con
las patas colgando” me quedé la primera vez que sentí que aquello no era como
mis “pepones”: ni las caquitas, ni el
pis, ni el día de fiebre, ni los cólicos… Pero “mis patas” cuelgan ahora todos
los días al ver que me espera sentado en su camita cada mañana y que le sale un
hoyuelo “picarón” cuando sabe que le voy a “plantar” un gran beso de buenas
noches.
(Para
mi pequeño, que hoy cumple dos añitos, y para su papi que vive esta experiencia
conmigo)
viernes, 10 de agosto de 2012
Una, dos y tres ovejitas...
No entiendo por qué motivo, si tu cuerpo está cansado, no hay
modo de ponerlo en stand by y echarte a dormir cuando te apetezca. Anoche eran
las tres de la madrugada y mis piernas no paraban de moverse en la cama: ahora
a la derecha, ahora a la izquierda, ahora las cruzo, me pongo boca arriba, boca
abajo, de lado… Finalmente voy al baño, simplemente por el convencimiento de
que quizás, levantándome, a mi mente le dé por sentirse agotada y… ¡plás!, se apague
durante unas horas. Pero nada, vuelvo a la cama, bebo agua y compruebo que mi
pareja está dormida.
- “¡Qué
pena! Con lo que me apetece una buena conversación, de esas tontas de colchón
que no van a ninguna parte. ¿Le despierto? Puffffff …”
Y entonces, comienzo hablar sola, “para
mis adentros”, y empiezo a poner en práctica viejos remedios caseros contra el
insomnio. ¡A lo que te puede conducir la desesperación!
- “Una,
dos, tres, cuatro, cinco ovejitas... Seis, siete, ocho, nueve ovejitas, ¿saltando
una valla? Pues sí que me han afectado los JJ.OO. Sigo… diez, once… ¿Quizás si
pruebo con vacas? Una, dos, tres, cuatro vacas y… ¿un elefante? Un elefaaante,
se balanceabaaa, sobre la tela de una araaaañaa... ¡No cantes, no cantes!... vuelve
a las ovejitas. Una, dos, tres, cuatro ovejitas… jolines, ¿qué hace otra vez
ahí el elefante?”
Lo sé, os habéis quedado con “las
patas colgando”. Yo también, porque acabo de buscar más remedios contra el
insomnio en internet. Os dejo uno que me da cierta grima, pero ahí va para
quien quiera probarlo o quiera expulsar al vampiro que esa noche ha poseído su
cuerpo.
Lavar y partir en dos 3 dientes
de ajos. Verter en una taza de leche que esté hirviendo. Beber esta
preparación, aún tibia, antes de acostarse. (“grrrrrrrrr”.
Recomiendo no dirigir el aliento hacia la persona que tienes al lado. ¡Súfrelo
en silencio! jajaja)
jueves, 9 de agosto de 2012
El Domingo... ¡A currar!
Cuando llega agosto el mundo se para.
Es como si la humidad desapareciera bajo las piedras. Supongo que será el sol,
el verano y las bajadas de tensión. ¿Quién no ha sentido aún un bajón de los de tirarte en el sofá y dejar colgar una
de “tus patas” por encima del cojín, solo por el simple hecho de sentir cómo se
balancea de un lado a otro?
Son momentos duros, cuando sabes que
no pueden durar mucho, porque tu mente quiere obligarte a caer en el sueño más
profundo.
- “¡Ni un tren expreso le despertaría!”,
diría uno de los personajes de una de mis películas animadas favoritas de Navidad.
Yo el otro día me sentí caracol. Era
como si llevara encima la casa entera.
- “¡Putos
cimientos, no hay quien los arranque!” Así es que, ahí me quedé, embobada mirando
al infinito cual palomo pichón.
Ayer, sin ir más lejos, caminaba con mi
hermana y me dijo:
- “¡Estamos
lelas!” Vamos, que parecíamos dos babosillas a punto de ser aplastadas por una
enorme bota sin compasión.
La cosa es que llevo dos días de
silencio: no teléfonos, no faxes, no compis… Y como una es muy aplicada y
adelanta trabajo enseguida, de repente te das cuenta que no sabes qué hacer
cuando no hay nada que hacer.
Por eso creo que el mundo está al
revés. No tiene sentido que en una época de vacas flacas y sol ardiente, se
aprueben medidas como la liberación de los horarios comerciales. ¿No se supone
que Dios creó el domingo para descansar? Para una cosa con la que puedo estar
de acuerdo... Además, ¿no estamos
gobernados por los que defienden la familia por encima de TODO? ¿Qué día hay
más familiar que un domingo? ¿Qué fue de: “El Domingo: día del Señor y día de
la Familia”?
(Dedicado a los que se han quedado sin
domingo (Ana, Luis, Rafa, etc.); a los negocios familiares que tendrán que
rifar qué miembro del grupo se pierde la comida en casa esa semana; a los que
no tienen derecho a quejarse porque tienen trabajo en la época del VALE TUDO…)
lunes, 6 de agosto de 2012
Los 100 de Usain Bolt.
A falta de siete minutos para la gran
final de los 100 metros lisos, todo estaba preparado en casa: televisión, cervecita,
picoteo y concentración.
- “shuuuuu,
calla, calla… a ver qué dicen”. Como si
las palabras fueran a competir o hicieran más veloces a los atletas.
- “Qué
más da… lo importante es la imagen. No nos pongamos nerviosos que, como todo lo
bueno, esto se resolverá en menos de 10 segundos, jajajaja”
Y allí estábamos, esperando
impacientes la presentación de cada una de esas máquinas súper humanas de las
zancadas. Y entonces, caí en la cuenta de que estaba sola. Mi compañero había
volado, literalmente, hacia la habitación del bebé; quizás en un intento de
imitar a uno de sus ídolos, Usain Bolt. Y allí estaba, quieto, como una
estatua. Lo miré a través de la “cámara espía de bebés” y pude observar que le
había puesto el “tute”.
- “¿Cuándo se le ha caído?”, pensé. Y
seguí mirando.
Entonces, vi como se acurrucaba detrás de
una mesilla, agazapado en el suelo,
intentado salir sin levantar sospechas en la tropa enemiga, que en ese momento
era un bebé de menos de dos años.
3 minutos para la final ¡qué nervios!
- “ Bien” grité.
Mi “marine” ha conseguido salir de la “habitación
del pánico” y baja saltando de cuatro en cuatro los escalones. Con la
respiración aún acelerada, mira
fijamente a la cámara que tengo en la mano. Nuestro competidor es listo, se ha sentado
sobre la cama y mira a su alrededor. Quizás, pensando que hace un rato papá
estaba jugando a los soldados. Pero él sabe que es hora de dormir y vuelve a
tumbarse abrazado a su ranita.
Y justo entonces, llegó el segundo
final de espera. “Patas arriba, abajo, a
los lados”. Esta vez no colgaban porque intentaban correr, tensarse, sentir la
emoción del campeón.
- “ ¡Qué grandes!!” Grité. Increíble
Usain Bolt.
jueves, 2 de agosto de 2012
Las bonitas se echan a perder…
Llevo
varios días cantando canciones mentales. Es decir, sin sacar el sonido de mi
mente (jajaja), solo cantando cosas que me vienen a la cabeza. Y como no paro
de ver canales infantiles del estilo Baby TV, me acuerdo mucho de mi infancia. No
sé si será el calor de estos días o la morriña de los años que no volverán. Lo
cierto es que, aunque no todo tiempo pasado fue mejor, ahora le ha dado a todo el mundo por recordar
los años 80, la EGB, los viejos juguetes… Yo tenía muchas Nancys y también
recuerdo una muñeca que se llamaba Darling. Esta última me la regalaron unos
Reyes Magos despistados que no encontraron la Barbie. Así es que, para modernizarla,
terminó con el pelo corto y con muñones por pies para hacerlos más chiquititos
y femeninos (pobre Darling).
La
cosa es que, recordando viejas canciones, he llegado a flipar y a “colgarme de
mis patas” mientras las analizaba. Os pongo un ejemplo:
“Al pasar la barca..
Me dijo el barquero,
Las niñas bonitasss,
No pagan dinero.
Yo no soy bonitaaa
Ni lo quiero ser,
Porque las bonitas
SE ECHAN A PERDER”
Supongo que el autor o
autora de esta original letra rompía espejos con su imagen o estaba muy
amargado por la sombra de una guapa. Lo cierto es que no recuerdo a nadie que
saliera traumatizado de aquellos juegos, pero no me parece bien clasificar a
las niñas en “pilinguis” o “triunfadoras” por el simple hecho de ser “bonitas”. Además, ¿para qué padres su niña no es la más
bonita del mundo? Pues sepan todos, que según esta canción, su linda bebé está
destinada al fracaso. Eso sí, “montar en barca” le saldrá gratis.
Para terminar, os dejo
el párrafo de otra canción sin desperdicio. Una pista: al final el animal
sobrevive, aunque menudo sufrimiento y lo alegre que la cantábamos…
“Se ha roto seis
costillas
el espinazo y el rabo,
marramiau, miau, miau,
miau,
el espinazo y el rabo”.
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